El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá – Oblate Missions esp

El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá

Con razón lloramos la muerte de nuestros seres queridos… Ya no podemos ver su rostro, no podemos escuchar su voz… Y nos preguntamos: ¿Dónde estarán ahora? ¿Estarán viviendo en paz?

Y recordamos con esperanza las palabras de Jesús: “El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá” (Juan, 11:25). No podrían ser más consoladoras las palabras de Jesús. Nos hacen pensar que en el momento e n que nuestros seres queridos cerraron sus ojos a este mundo, los abrieron a la vida eterna.

Como usted sabe, el 2 de noviembre es el Día del Recuerdo especial de nuestros queridos difuntos; y quiero ayudarle a pedir al Dios de la Vida que sus seres queridos gocen para siempre de paz y felicidad en la casa de Dios nuestro Padre. Usted es parte de nuestra familia misionera oblata —la familia Mazenodiana— y quiero compartir con usted el dolor y la esperanza frente a la muerte de sus seres queridos.

Esto es lo que quiero ofrecerle a usted y a sus queridos difuntos:

  • Dos novenas de Misas por su eterno descanso en la Gruta de Lourdes/Tepeyac de San Antonio, nuestro
  • centro espiritual y misionero –y ¡la casa de usted!
  • Una novena de Misas en Roma, Italia. La primera de estas Misas será celebrada dentro de la Basílica de
  • San Pedro, en el Vaticano.
  • Y para usted, tengo un hermoso Ángel del Consuelo, de madera de olivo, hecho a mano en Belén, Tierra
  • Santa. En cuanto reciba su contestación a esta carta, se lo enviaré ya bendecido.

Le invito a que escriba en la hojita adjunta los nombres de sus queridos difuntos — familiares y amigos— para recordarlos en estas tres novenas de Misas. Vamos a pedir al Dios de la Vida que conceda a sus seres queridos el descanso eterno y haga brillar sobre ellos la luz perpetua.

Y si en honor de sus queridos difuntos, pudiera enviarme su generosa y acostumbrada ofrenda -o lo que ahora pueda-, usted será portador de esperanza a nuestros misioneros oblatos y sus pobres.

En nuestras misiones de Zambia, África, de Tijuana, México, y de otras partes del mundo, los pobres lloran a sus queridos difuntos, especialmente los que han muerto víctimas del Covid-19, pero también lloran porque carecen de lo más elemental para vivir con dignidad. Y su donativo ayuda a nuestros misioneros a ofrecer a madres y padres lo que necesitan sus hijitos para que no mueran prematuramente.

Y tenga la seguridad de que nuestros misioneros oblatos y sus pobres, como agradecimiento a su generosidad, le van a recordar en oración desde sus capillas de misión para que Dios le dé también a usted consuelo y esperanza cuando tenga que enfrentarse a la muerte de un ser querido.

Al recibir su Ángel del Consuelo, colóquelo en un lugar visible de su casa para que encuentren usted y su familia consuelo y mucha paz. Y Piense que este ángel viene a su casa desde Belén para darles ánimo, fuerza y esperanza; y también para llevar sus plegarias hasta el cielo.

Y porque creemos que nuestros seres queridos siguen vivos en la presencia de Dios, escuchamos con esperanza el mensaje que nos envía el Ángel del Consuelo en nombre de sus queridos difuntos: No te preocupes. Me encuentro en las manos bondadosas del Padre”.

Como usted sabe, hay muchas personas que, de una manera especial, necesitan consuelo, fortaleza y esperanza este año: las que han perdido a un ser querido a causa del Covid-19. Muchos hijos e hijas no han podido acompañar a sus padres y abuelos en los últimos momentos de su vida; padres y madres que no han podido despedirse de sus hijos en su último camino al cementerio… Vamos a pedir al Señor que les dé fuerzas para rehacer su vida; y a los que han muerto solos, que se encuentren ahora acompañados por los ángeles y los santos en la casa de Dios nuestro Padre.

 Le invito a que se una mí a lo largo de nuestras novenas de Misas, diciendo con mucha fe y confianza:
“Dales, Señor, el descanso eterno y brille sobre ellos la luz perpetua”.

Y como símbolo de nuestra fe en la vida eterna, vamos a prender a diario una veladora por sus difuntos a lo largo de estas novenas de Misas en la Gruta de Lourdes/Tepeyac de San Antonio. Y con estas veladoras, va nuestra oración para que sus seres queridos descansen en la casa de Dios nuestro Padre.

Mientras espero su pronta respuesta a esta carta, le pido a Dios y a nuestra Madre Santísima de Guadalupe que le bendigan a usted y a su familia y les colmen de su consuelo,

En Cristo Jesús y María Inmaculada,
Padre David P Uribe, OMI
Director Oblato

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